Subtes, un debate de bajo nivel

Para un historiador de los subterráneos este año que pasó hubiese sido digno de observación porque se ha “hablado” mucho de los subtes. Pero mirando en detalle (y no tanto), se ha dicho en realidad muy poco. Por ejemplo, la discusión sobre si es un servicio “esencial” o “estratégico” se redujo a una disputa político-sindical y nada dice sobre el carácter del servicio. Por momentos se menciona la estatización -palabra mágica que aparece ante el fracaso de la administración privada- pero sin duda el precio del viaje sigue siendo el de mayor sensibilidad social. Desde frases como “hacerse cargo” o “me lo tiran por la cabeza” hasta la intención de enviar los vagones de la Línea A a un museo (¿cuál?) o usarlos para un asado sólo demuestran lo lejos que se está de debatir una política de transporte, y ni que hablar una sobre la movilidad. Sigue leyendo

Subtes ¿para qué?

¿A dónde Vamos? Caras y Caretas (1913)

¿A dónde Vamos?
Caras y Caretas (1913)

Los últimos años han servido de catalizador para evidenciar una demanda que se ha transformado en sentido común –sin detenernos a pensar el peligro que ello conlleva, porque cristaliza, naturaliza, en fin, congela la posibilidad de debates; ante una demanda que proviene de la urgencia, el malestar o pésimas condiciones de viaje, se nos ofrece la aparente sencillez del que el subte lo soluciona todo.

Vociferada por los principales candidatos en contiendas electorales, “más kilómetros de líneas de subte” resonaba como solución mágica a los problemas del tráfico y, al mismo tiempo, por supuesto, respondía a la arrogancia mediática con la que los candidatos “se miden” a ver quién llega más lejos con propuestas siempre magnas.

Por supuesto, que a veces empezar criticando una demanda pública y legitimada no es buen augurio para que el lector se interese a saber qué es lo sigue en este texto. Sin embargo, la/lo invito no sólo a reflexionar (lo que siempre juega en contra de la urgencia) sino a actuar (lo que público demanda y los políticos amagan).

Espero, a lo largo de la serie de fragmentos por la cual que trataré de abordar la cuestión de los subtes, podamos pensar dialogando sobre medidas que se están tomando y afectarán nuestra vida cotidiana, nuestro bolsillo, nuestra calidad de vida, nuestra vida en sociedad, y el futuro común. En concordancia con esto último, quizás, una mirada histórica ayude desde el presente a proyectarnos hacia lo que todavía-aún-no-es.