“No es una cuestión de inflación sino de invasión”: la suba de la tarifa del Subte y su posible impacto en el sistema de transporte metropolitano

Los argumentos esgrimidos contra la suba de la tarifa del Subte se basan en un dato estadístico que indica que el número de pasajeros transportados durante el año 2012 bajó un 24% respecto del 2011. Esta cifra vendría a dar cuenta que el aumento aplicado por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en Enero de 2012 impactó en el bolsillo del usuario produciendo una baja notable en la cantidad de pasajeros del Subte. En consecuencia, se arguye, se contribuye al colapso del transporte público automotor (el colectivo) porque los pasajeros del Subte pasarían a utilizar este modo. Sin embargo, no se muestra ninguna cifra que justifique el cambio de modo.

La idea tiene en principio lógica, pero no explica, por ejemplo, qué sucede con los pasajeros de colectivos frente al aumento del boleto. Tampoco indica cuánto aumentó, si es que aumentó, el número de pasajeros de colectivos.

Finalmente, el argumento contra la suba de la tarifa del Subte concluye que lo que el macrismo busca en un “Subte para pocos” o un “Subte elitista”, porque serán los sectores de menos ingresos los que dejarán de viajar en Subte.

El siguiente análisis no rechaza esta argumentación pero trata de hilar más fino y entender la política del Subte del macrismo no como mera racionalidad neoliberal sino dentro de la lógica discursiva que el jefe de Gobierno porteño ha utilizado muy a menudo y que, creemos, es parte de su éxito electoral: la idea de la invasión. Más de una vez, Macri ha machacado sobre la idea de que la Ciudad de Buenos Aires es invadida desde afuera por gente que viene a utilizar los servicios porteños como los hospitales o a usufructuar de la ciudad. El argumento puede pecar de inocentón o incluso hasta ignorante respecto de cómo funciona una región metropolitana, pero en realidad, además de discriminador y reaccionario, es peligroso –como lo han demostrado los trágicos hechos del Indoamericano, donde “vecinos porteños” actuaron violentamente frente a los integrantes de la toma al día siguiente de que Macri explicara que el conflicto por la toma del parque en reclamo de viviendas tenía su origen en la invasión.

La suba de la tarifa del Subte es explicada por la inflación, de una manera muy vaga y hasta económicamente refutable. Tal es así que la suba ha sido bloqueada por una orden judicial y el juez ha reclamado una explicación sensata para subir nuevamente la tarifa.

Para explicar que en el fondo la razón no es la inflación sino la invasión, uno debería observar no sólo la baja de pasajeros del 24% sino más específicamente quiénes pueden llegar a representar ese 24%. La explicación más obvia es aquel que tiene menos ingresos se ve más afectado. Pero sectores de bajos ingresos que utilizan el Subte, según algunos informes, rondan el 8% y 11%. La lógica de la invasión indica en realidad de que son sectores de bajos ingresos de “afuera” a los que hay que evitar. En la medida en que los sectores de bajos ingresos de “adentro” estén sujetos al clientelismo macrista, que existe y se demuestra en cómo Macri gana en muchos distritos del sur de la ciudad.

Bajo la lógica de la invasión, entonces, uno debería observar qué sucede en las estaciones de Subte que combinan con trenes del conurbano. Cualquiera que utilice el subte cotidianamente podría advertir que de la estación Constitución vienen pasajeros de sectores de bajos ingresos del conurbano, incluso de Retiro y en alguna medida de Once.

Observando las estadísticas, de las cuáles uno necesita hacer un análisis aparte sobre su origen (y esto no implica reducir el problema al Indec, sino extenderlo a todo el sistema de transporte), lo que ellas muestran es que hay líneas y estaciones que registraron una baja de pasajeros mucho mayor al promedio (24%). Lo curioso es que si se mira ferrocarriles, también bajó un 17% en 2012 respecto al año anterior, lo que abre la pregunta de sí, como suele suceder, ante una baja en la actividad económica se observa una baja en el número de pasajeros transportados. Con lo cual, el argumento de que la suba de la tarifa expulsa pasajeros quedaría relativizada por la baja general de pasajeros. Las publicaciones de la CNRT, que es la fuente utilizada para argumentar la baja del 24% en subtes, no tiene online los datos de pasajeros de transporte automotor como para ver si hay una baja allí también debido al contexto económico y para observar también si sube el número de pasajeros que ya no viajan en subte y lo hacen en colectivo.

Los datos, sin embargo, se encuentran en el INDEC cuya fuente es la CNRT. Allí se observa que el transporte público del área metropolitana (Subte, FFCC, colectivos) registra una baja del 2.1% respecto del 2011. Pero, el colectivo registra una suba anual del 5%. Esta cifra complementa y refuerza el argumento contra la suba de la tarifa del Subte porque ilustra como aumenta en transporte colectivo en un año en que el Subte baja abruptamente.

Total pasajeros 2011vs2012

Total de pasajeros transportados en medios públicos de la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores 2011-2012 (en miles)
2011 2012 Diferencia %
Colectivos 1.705.484 1.791.561  86.077  5,05
FFCC 344.878 283.158 -61.720 -17,90
Subtes 310.668 237.590 -73.078 -23,52
TOTAL 2.361.030 2.312.309 -48.721 -2,06

Si refinamos nuestra mirada sobre lo que sucede en el Subte, esto es, mirar línea por línea y estación por estación, podremos observar qué áreas espaciales se ven más afectada y deducir porqué allí se da una baja mayor al promedio del 23.5%.

Total pasajeros subte 2011vs2012

Pasajeros transportados en Subte, discriminado por línea, entre 2011-2012
(en miles)
2011 2012 diferencia %
Línea A 49.684  38.027 -11.656 -23,5
Línea B 88.050  71.157 -16.892 -19,2
Línea C 58.311  41.779 -16.533 -28,4
Línea D 83.292  63.652 -19.640 -23,6
Línea E 22.531  16.662 -5.869 -26,0
Línea H 7.906  5.666 -2.241 -28,3

Como hipotetizábamos en un principio, la Línea C registró la mayor caída (-28.5%), con la estación Constitución llegando a -30.1%, tal y como observamos si computamos solamente las estaciones de transferencia con los ferrocarriles metropolitanos.

Total pasajeros combinacion 2011vs2012

Pasajeros pagos por estación de combinación con FFCC, 2011-2012
2011 2012 Dif %
Constitución LC 25.630.885 17.920.400 -7.710.485 -30,1
Once LA 5.459.674 3.854.817 -1.604.857 -29,4
Retiro LC 14.643.710 10.645.014 -3.998.696 -27,3
Palermo LD 5.284.743 3.900.891 -1.383.852 -26,2
Ministro Carranza LD 3.504.811 2.534.514 -970.297 -27,7
Lacroze LB 9.425.284 7.888.704 -1.536.580 -16,3

La caída de pasajeros en las líneas A y D se mantuvieron alrededor del promedio general, la Línea B bajo el promedio (19%) por lo que sufrió menos pérdidas, mientras la E registró un 2.5% más (es decir, -26%) y la H un 28% (con variaciones que llegan al 40%  y 50% según estación, pero cuyo promedio está distorsionado por la estación P. Patricios abierta a fines de 2011 y que naturalmente tiende a subir en 2012).

Hallamos bajas muy importantes en estaciones “intermedias” donde posiblemente los usuarios del Subte han preferido el cambio de modo (incluyendo caminar). Estas estaciones se localizan en el “centro” geográfico de la ciudad capital. Por ejemplo, Línea A entre Pasco y Loria se registran bajas de hasta 35%, Línea B en Pueyrredón cae un 28%, Línea C entre F. de Medicina y Agüero un -27%; Línea E entre San José y Boedo supera el 30%.

Estos datos por estaciones revelan que la lógica de la invasión, si bien puede ser retóricamente efectiva para el electorado macrista, es contraproducente para los habitantes de la ciudad que se ven obligados usar el colectivo o privados de usar el subte (el único medio de transporte de propiedad que le pertenece al conjunto de los porteños). Junto a las estaciones de trasbordo donde los provenientes del conurbano tal vez optan por venir en colectivo antes de pagar tren y subte, quienes suelen tomar el subte en estaciones “intermedias”, probablemente habitantes de la ciudad de zona norte tanto como del sur, cambian de modo ante la suba de la tarifa.

Es decir, que la suba de tarifa si bien afecta a los que menos dinero tienen -pero que deben moverse para trabajar, principalmente, aunque no exclusivamente- también afecta a un porcentaje importante de pasajeros, probablemente trabajadores y clase media de barrios porteños. Excluyendo a los de adentro y a los de afuera, se convierte en un subte para pocos, pero no elitista ya que sería elitista si la Línea D, por ejemplo, no registrara bajas importantes.

La política macrista afecta a muchos por igual porque no es planificada. El argumento de la inflación y la seguridad sólo responde a la lógica de conflicto con el gobierno nacional y no explica lisa y llanamente cuánto cuesta operar el subte hoy y cuánto dinero ingresa, para saber cuánto hay que subsidiar y cuánto se podría aumentar (ver nota sobre tarifa técnica).

Al confirmarse que el colectivo aumenta la cantidad de pasajeros que transporta, el subte no se vuelve elitista sino que se vuelve inútil en su función primordial que es decongestionar el tráfico callejero. Implementado en todas partes del mundo para esta función, tanto como para el rápido traslado entre el centro y los suburbios, en Buenos Aires se está conviertiendo en un expulsor de pasajeros.